Una mariposa blanca.

La víspera de Reyes había sido un dia agotador para Ángela. Comprando los últimos detalles, envolviendo los regalos, guardandado todo para que Javi, su pequeño hijo, no viera nada. Finalmente lo había recogido de casa de sus padres, donde lo dejo un par de horas, habían cenado y, sobre la nueve, lo acostaba.
  • ¿Qué les has pedido a los Reyes, cariño?, le pregunto mientras le colocaba el pijama azul.
  • Una mariposa blanca, mamá.
  • ¿Una mariposa blanca?, ¿Y eso porque, mi vida?
  • Ayer estaba en la ventana y vino una, se quedo a mi lado, jugando conmigo. Me hacia reír, mucho pero se fue y me quede muy triste. La llame pero no vino. Así que les pedí a los Reyes que me la trajeran. Ellos lo traen todo, ¿no, mamá?
  • Si, claro, cariño. Vamos a dormir para que los Reyes vengan pronto.
Ángela arropo a su pequeño, le dio un beso y salió de la habitación apagando la luz. ¡Una mariposa blanca!, pensó mientras recorría el pasillo que separaba la habitación del comedor. Al llegar siguió dándole vueltas al mismo pensamiento, apenas prestaba atención a la televisión. Recordó como su hijo había llenado el espacio que dejo su marido hacia unos meses cuando una enfermedad había terminado con el tiempo de luces de ambos. Recordó como las risas de su hijo habían secado las lágrimas de la noche anterior.

¡Una mariposa blanca!, ¿que insecto habría visto su hijo?, pensaba una y otra vez mientras cenaba. ¡Y en invierno! No dejaba de darle vueltas. Finalmente rebusco entre sus viejas manualidades. Encontró una cartulina, con fondo negro, y empezó a dibujar. No supo el tiempo que estuvo dibujando y recordando, al mismo tiempo, perdidas habilidades. Miro la obra surgida de aquella febril fuente de inspiración. Era una mariposa blanca bastante aceptable, pensó. Se levanto, se dirigió a la habitación y deposito el dibujo a los pies del lecho de su pequeño hijo. Con una última mirada, se retiro, se acostó y se durmió profundamente como hacía tiempo que no caía en los brazos de Morfeo.

Los gritos la despertaron alertada, provenían de la habitación de su hijo. Salto de la cama y corrió como quien sabe que hay una vida en juego. Llego a la habitación, encendió la luz y vio a su hijo sentado en la cama y riéndose. Quedo paralizada. ¡Una mariposa blanca revoloteaba alrededor de su hijo, en un juego de invisibles trapecios de armonía, de sencilla complicidad!. La cartulina, con su dibujo, había desaparecido.


Quizás de los Reyes Magos me quedo algo de ingenuidad o de locura, quizás me lo trasmitió una pequeña mota de vida que vi, de nuevo, hace pocos días. Porque cuando creía en los Reyes Magos no sabía escribir y, cuando empecé a escribir, deje de creer en ellos hasta que la mirada de una niña, en mi caso, me volvió a recordar lo que estaba dentro de mí. La ilusión.


Mientras escribo esto, estoy escuchando: Aquellas pequeñas cosas (Joan M. Serrat)

Comentarios

  1. Que pena que esa ilusión la perdamos, es preciosa la mirada de un niño cuando va a la cabalgata y ve a los reyes en sus camellos, todavía lo cree y esa luz que hay en sus ojos es maravillosa, precioso tu cuento, puedo interpretar tantas cosas...
    feliz año amigo!!

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  2. precioso, amigo...
    La ilusión es lo que nos permite vivir la vida desde una manera optimista, diferente, con ganas, y con cierto toque de mágica locura...
    Un abrazo

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  3. Jose Antonio:
    Tu imaginación es hermosa
    como una mariposa.
    Blancas o coloridas,
    que efímeras vidas,
    las de las preciosas
    mariposas...
    Que tengas un año lleno de creatividad, para seguir emocionandonos...
    Hasta pronto.

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  4. Precioso relato, desde mi infancia me han hecho creer que una mariposa blanca, era señal de buena suerte, o buenas noticias, aún ahora cuando las veo, me da un vuelco el corazón y se acelera alocadamente, en busca de alguna ilusión perdida que me hacia tan feliz cuando era niña, como la noche de Reyes.

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  5. ¡¡¡Qué te voy a decir yo que tengo hijos pequeños!!! Pues que vivo esa magia, y la siento de verdad. Es como si en una casa con niños pequeños fuera tabú la realidad, hasta el punto de que nosotros también creemos. Mi noche favorita del año es la noche de Reyes. Es precioso tu cuento, me ha encantado. Mente maravillosa.....

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  6. Encantador relato y lleno de magia, en los ojos de los niños, se puede ver tantas cosas, la ternura, la inocencia y hasta blancas mariposas con sus alas de cristal.

    Te deseo para este año que estamos comenzando, que la esperanza te lleve siempre de la mano, y te dé felicidad.

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